La publicidad digital vs. la privacidad del consumidor – ¿Hasta dónde llega el límite?

La publicidad digital ha crecido de manera exponencial en los últimos años, actualmente proveyendo ganancias de $83 mil millones este año según el reporte más reciente de eMarketer data forecasting — en su reporte eMarketer indica que el sector digital abarcó más del 36 % de los gastos totales del presupuesto publicitario en los medios de comunicación del 2016, y se puede predecir que para el año 2021 este rubro ocupará casi la mitad de los gastos debido al crecimiento en el uso de tecnología móvil. En medio de todos estos cambios la verdadera pregunta y preocupación para muchos viene con el tema de la privacidad del consumidor y el compartir sus preferencias personales con las marcas.

Hoy en día, más y más publicistas están usando la recopilación de datos del consumidor y tecnologías digitales avanzadas para diseñar campañas publicitarias y anuncios comerciales personalizados a los consumidores de manera jamás antes vista. Gracias al poder tecnológico y desarrollo único en la historia de la publicidad actualmente [como publicistas] nos encontramos en una encrucijada moral porque no hay una línea clara o estipulada entre crear campañas de publicidad atractivas y personalizadas, sin invadir la privacidad del consumidor.

La oportunidad de darles a los usuarios la información exacta que buscan antes de que decidan que comprar algún servicio o producto, mientras que se promueve el negocio y venta de las marcas, a primera vista parece una situación donde “todos ganan”. Por esta razón, en noviembre del 2016, empresas como Facebook, Google y Verizon empezaron de manera activa a buscar maneras de recolectar información de los consumidores — información personal, historial de navegación, uso de aplicaciones, información offline como direcciones residenciales, números telefónicos, cookies de navegación, datos de dispositivos y mucho más para convertirlo en un coctel perfecto que tentaría hasta el publicista más reservado.Todo empezó en el 2013, cuando un profesor de la Universidad de Cambridge llamado Aleksandr Kogan desarrolló como proyecto personal una aplicación de personalidad para Facebook llamada "Thisisyourdigitallife". De esta forma, los individuos que hacían el test y aceptaban las condiciones para ello estaban proporcionando todos sus datos al desarrollador de la app, al que, a la vez, le permitían recolectar la información de todos sus contactos.

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Facebook y el escándalo de la filtración de datos

Todo empezó en el 2013, cuando un profesor de la Universidad de Cambridge llamado Aleksandr Kogan desarrolló como proyecto personal una aplicación de personalidad para Facebook llamada "Thisisyourdigitallife". De esta forma, los individuos que hacían el test y aceptaban las condiciones para ello estaban proporcionando todos sus datos al desarrollador de la app, al que, a la vez, le permitían recolectar la información de todos sus contactos.

Lo que en un principio para los usuarios no era más que un test de personalidad se convirtió en un instrumento de ventaja en la campaña de comunicación durante las elecciones presidenciales del 2016 en los Estados Unidos lideradas por el actual presidente, Donald Trump. Primero cuando Kogan violó las políticas de privacidad de Facebook, vendiendo los datos personales e información privada de más de 87 millones de personas a Alexander Nix, ex CEO director ejecutivo y fundador de la actualmente inexistente Cambridge Analytica, quien a su vez los vendió al partido Republicano de Los Estados Unidos con el propósito de entender el pensamiento de los votantes y crear campañas estratégicas diseñadas para cada grupo demográfico según sus necesidades y preocupaciones.

Alexander Nix - Getty Images

Alexander Nix - Getty Images

Facebook como plataforma social y responsable principal de permitir este tipo recolección de datos estuvo durante semanas bajo la mira por mal uso de información y privacidad. El fundador y CEO Mark Zuckerberg reconoció que la empresa cometió errores, asume la responsabilidad: "Tenemos la responsabilidad de proteger sus datos y si no podemos hacerlo, entonces no merecemos servirles", reitera Zuckerberg, al tiempo que indica que ha estado intentando entender exactamente lo ocurrido para asegurarse de que no vuelve a suceder. "La buena noticia es que las acciones más importantes para evitar que esto se repita ya las adoptamos hace años. Pero también cometimos errores, hay más por hacer y necesitamos redoblar esfuerzos y hacerlo" concluye.

Encontrando un nuevo balance

Finalmente, como publicistas y usuarios también hay que entender que al vivir en un mundo cambiante y de rápida evolución, es importante crear nueva bases y leyes. Sin embargo, las bases son las mismas, sin consentimiento directo o implícito del consumidor no podemos ni debemos usar su información privada para uso personal o con fines de lucro.

Aún queda y siempre habrá nuevas preguntas, inquietudes y conflictos en el ámbito de la privacidad del consumidor, pero lo que debe de prevalecer a toda costa es la ética, las prácticas de negocio enfocadas al consumidor de manera honesta, la veracidad y transparencia al momento de recolectar información privada.

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